Todo lo veo de
todas formas. Todavía no he respirado este aire. No tengo claro si quiero que
me dejes ir o te tengo que dejar ir yo. Porqué todavía te siento pero cada vez
más imperceptible. Puede que ni siquiera te necesitara, puede que me
convenciera a mi misma que había algo cuando no sentía nada. Puede que hiciera
eso para no tener que encontrar nada real. Porqué al tenerte lejos sabía que no
me dolería más que eso. No quería arriesgarme a encontrar alguien de verdad. A
querer de verdad. Puede que me hayas hecho un favor. Tal vez es hora ya de ser
libre. Tal vez es hora de dejar de ser cobarde.
In your arms baby, I don't feel no spring in winter but I guess I can do without galoshes. In your arms baby, I don't hear no angels sing but maybe I forgot to turn on the phonograph. DIANE DI PRIMA
martes, 13 de agosto de 2013
Problemas en una oración
Mi teoría es que
solo existe y sabes el problema cuando te cabe en una simple oración. Piénsalo,
así al menos reflexionas antes de dar por hecho que hay un problema. Porque a
veces queremos arreglar algo cuando no sabemos qué está mal. A veces no hay
nada malo y solo queremos acabarlo. Si no puedes meterlo dentro de una frase,
todavía no has pensado lo suficiente. Es como pasarlo por un colador. Para que
todo el resto se quede fuera y te quedes con lo principal. Porque dime ¿puedes
dar una respuesta sin saber la pregunta? Sería como dar las gracias sin haber
hecho nada. Y ahora formúlalo de otro modo: ¿Puedes buscar una solución si no
sabes el problema?
Demasiado
Me siento como cuando mezclas los colores de la plastilina y queda una masa de color oscuro. Ni azul ni negro ni marrón. Solo oscuro.
Me siento como si hubieran cogido mi mundo con las dos manos y lo hubieran removido. Mi mundo en un batido. Y ahora no encuentro donde estaba todo.
Me siento perdida en medio de mi casa. Perdida entre las carcajadas que no siento. Perdida en un lugar que me conozco demasiado.
Me siento como si él me hubiera empujado hacía un rincón y hubiera gritado todo el silencio que me dedica. Como si me hubiera mirado con esos ojos de desprecio mil veces más de las que lo ha hecho.
Me siento estúpida por creer las palabras que salieron de su boca entre vahos de alcohol.
Me siento una niña, inmadura, sin experiencia, que no conoce el mundo que la rodea y se deja engañar.
Me siento sin ganas de moverme por nada cuando no me doy cuenta que puedo tenerlo todo, todo lo que necesito. Puedo tener a mi gente, puedo tener mis palabras y puedo tenerme a mí misma.
Me siento como si tuviera que cerrar esto pero la puerta pesara demasiado para moverla sola.
Al final me doy cuenta que el problema es que siento demasiadas cosas.
Me siento como si hubieran cogido mi mundo con las dos manos y lo hubieran removido. Mi mundo en un batido. Y ahora no encuentro donde estaba todo.
Me siento perdida en medio de mi casa. Perdida entre las carcajadas que no siento. Perdida en un lugar que me conozco demasiado.
Me siento como si él me hubiera empujado hacía un rincón y hubiera gritado todo el silencio que me dedica. Como si me hubiera mirado con esos ojos de desprecio mil veces más de las que lo ha hecho.
Me siento estúpida por creer las palabras que salieron de su boca entre vahos de alcohol.
Me siento una niña, inmadura, sin experiencia, que no conoce el mundo que la rodea y se deja engañar.
Me siento sin ganas de moverme por nada cuando no me doy cuenta que puedo tenerlo todo, todo lo que necesito. Puedo tener a mi gente, puedo tener mis palabras y puedo tenerme a mí misma.
Me siento como si tuviera que cerrar esto pero la puerta pesara demasiado para moverla sola.
Al final me doy cuenta que el problema es que siento demasiadas cosas.
miércoles, 7 de agosto de 2013
Las mentiras no sirven
No pulses la pausa.
Al ritmo me bailan los pensamientos. No lo pares, deja fluir todo esto. No
intentes atascar los sentimientos que sé que por ahí están, dentro de tu
cabeza, en el rincón más oscuro. No me mientas, no te miento. Deja que toda la
verdad sea realmente verdad, acéptalo, y así se podrá acabar. Es fácil. Cuando
evitas algo es cuando más te topas con ello. Dilo, di que estamos aquí, tu y
yo, y que hay gravedad, que no todo fue en vano. Que las palabras no eran
mentira. Que todo va a seguir igual pero al menos vamos a tener claro como van
las cosas. No pido un comienzo, ni un final, pido un simple " vale, hay un
nosotros". Pido que no haya mentiras, me da igual si dejas aquí el dolor.
Porqué en el fondo me gusta, porque el dolor lo puedo usar en mis palabras. Las
mentiras nunca han servido para nada.
Lluvia en Nueva York
Hoy llueve en Manhattan, el agua ahoga la calle y resbala por los paraguas
que bailan al son del horario occidental. Las luces se asoman por la ciudad,
como si la oscuridad de los callejones sin salida les asustara. La melodía de
una vieja canción se oye en una vieja taberna, donde viejos y nuevos comparten
una nueva copa, igual de sabor a madera y alcohol fermentado. Entre cartones
algunos se cantan las buenas noches. Y salen las brujas, en cuero y pintalabios
rojo, a hechizar príncipes que nunca fueron azules. Una mujer mira por la
ventana y todo lo que puede ver son metales y óxido. Esa es su ciudad. Y es irónicamente
gracioso que es la misma ciudad, cuna de moda y batidos sin azúcar, la misma
ciudad donde Prada y Dior confirman el mito. Que en Manhattan hay de todo.
Pobres, ricos, mil colores. Y aún que unos piden en vaso de papel lo que otros
se gastan en vaso de cristal, aquí siempre llueve para todos.
sábado, 13 de julio de 2013
Gerundio del olvido
Corriendo detrás de grandes expectativas que se derriten como el
hielo bajo un sol que quema demasiado. Corriendo detrás de los minutos
que se me escapan de la mano. Buscando las decisiones que nunca se tomar
sin mi indecisión. Volando entre los errores que cometo una y otra vez.
Buscándote cuando ya hace tiempo que te has ido, intentando no pensar,
en nada, para poder no recordarte. Encontrando nuevos caminos que
tientan mis ganas de olvidarte. Esperando que un día vuelvas y me digas
que te fuiste solo para poder volver mejor. Sabiendo que nunca lo vas a
hacer. Acabando con las emociones que sentí contigo y intentando recibir
las nuevas. Respirando, el aire que me queda sin ti.
viernes, 12 de julio de 2013
Dulce locura
Ella siempre pensó que estaba loca, des del día en el que se dio
cuenta que el suelo era frío, bajo, demasiado seguro para ella, y
decidió empezar a caminar de pié. A ella nunca la gustaron las muñecas,
en la escuela se sentaba sola a mirar a los otros niños reír y vivir,
ella se sentía viva, pero de un modo distinto.
Yo creo que siempre vio la casa des de la carretera, ¿que por qué no entró? Nunca lo he descubierto, puede que porqué tuviera miedo a tener que decidir entre la puerta principal y la puerta trasera, una elección demasiado difícil. Así que se quedó allí, para siempre, observando gente entrando y saliendo de las casas de los vecinos, viendo amos de llaves cerrar sus puertas para siempre, y decididas jóvenes abriendo hasta la última ventana, hasta la última oportunidad.
Ahora que lo pienso, puede que no entrara en ninguna casa porqué su lugar era ese, la calle, donde no hay puertas ni ventanas, es tan fácil entrar que a veces nadie se queda para más de un rato.
¿Por dónde iba? Ah, sí, siempre lo pensó, que estaba loca, de remate. Majareta. Con la cabeza en las nubes y los pies en el sol. Chalada. Ida.
Aunque no lo consideraba malo, siempre dijo que sin locura no se puede entender nada, sin locura no hay personas. Un día me explicó que hay gente demasiado precavida, que ellos no escuchan la vida, solo la oyen pasar, en un rumor lejano.
Así que ella quiso vivir con el volumen a tope. En sus tímpanos resonaban todas las locuras que hizo. Y uno no puede imaginar el numeroso montón de magulladuras que quedaron en su alma. Su cuerpo era fuerte, lleno de vitalidad, ¿sus opiniones? nadie las derribaba… pero su alma, Dios… su alma era frágil como una pequeña mariposa, por eso un día no pudo aguantar más, y se marchó.
Te preguntaras cómo una persona puede seguir en vida sin su alma. Pues bien, yo también me lo pregunto, y puedo asegurarte que no vas a encontrar una respuesta.
A partir de ese día sus tormentas aumentaban, podías verla gritar en silencio cuando, entre forzadas sonrisas, te decía "todo va bien, estoy bien, no te preocupes más y vete ya a vivir tu vida, que para algo es tuya y no mía". Se encerró en esa casa que nunca tuvo, y se fue quemando poco a poco toda su vitalidad.
Ella siempre pensó que estaba loca, desdes del día en el que se dio cuenta que el suelo era frío, bajo, demasiado seguro para ella, y decidió empezar a caminar de pié; hasta el día que su corazón se paró, triste porqué su alma no volvía.
Yo creo que siempre vio la casa des de la carretera, ¿que por qué no entró? Nunca lo he descubierto, puede que porqué tuviera miedo a tener que decidir entre la puerta principal y la puerta trasera, una elección demasiado difícil. Así que se quedó allí, para siempre, observando gente entrando y saliendo de las casas de los vecinos, viendo amos de llaves cerrar sus puertas para siempre, y decididas jóvenes abriendo hasta la última ventana, hasta la última oportunidad.
Ahora que lo pienso, puede que no entrara en ninguna casa porqué su lugar era ese, la calle, donde no hay puertas ni ventanas, es tan fácil entrar que a veces nadie se queda para más de un rato.
¿Por dónde iba? Ah, sí, siempre lo pensó, que estaba loca, de remate. Majareta. Con la cabeza en las nubes y los pies en el sol. Chalada. Ida.
Aunque no lo consideraba malo, siempre dijo que sin locura no se puede entender nada, sin locura no hay personas. Un día me explicó que hay gente demasiado precavida, que ellos no escuchan la vida, solo la oyen pasar, en un rumor lejano.
Así que ella quiso vivir con el volumen a tope. En sus tímpanos resonaban todas las locuras que hizo. Y uno no puede imaginar el numeroso montón de magulladuras que quedaron en su alma. Su cuerpo era fuerte, lleno de vitalidad, ¿sus opiniones? nadie las derribaba… pero su alma, Dios… su alma era frágil como una pequeña mariposa, por eso un día no pudo aguantar más, y se marchó.
Te preguntaras cómo una persona puede seguir en vida sin su alma. Pues bien, yo también me lo pregunto, y puedo asegurarte que no vas a encontrar una respuesta.
A partir de ese día sus tormentas aumentaban, podías verla gritar en silencio cuando, entre forzadas sonrisas, te decía "todo va bien, estoy bien, no te preocupes más y vete ya a vivir tu vida, que para algo es tuya y no mía". Se encerró en esa casa que nunca tuvo, y se fue quemando poco a poco toda su vitalidad.
Ella siempre pensó que estaba loca, desdes del día en el que se dio cuenta que el suelo era frío, bajo, demasiado seguro para ella, y decidió empezar a caminar de pié; hasta el día que su corazón se paró, triste porqué su alma no volvía.
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